Los técnicos cualificados

Esta semana hablamos de porque escoger los servicios de un técnico cualificado para el Control de Ejecución de una obra. Mucha gente tiene la idea de ser capaz de gestionar, organizar y sobretodo dirigir la reforma de su casa o local… por lo que tienden a ahorrarse el coste de contratarnos, y así dedicar ese dinero a otra cosa.

En Obra nueva los casos cambian un poco, ya que la legislación obliga a contratar un Técnico, y muchos tienden a contratar la “firma” de un técnico de otras carreras, no especializado, un técnico que sí ha estudiado en su carrera asignaturas relacionadas, o que ha trabajado indirectamente en el sector y que conoce la mecánica de la construcción. Ahorrándose la diferencia del costo entre  los “servicios” y la “firma”.

 

 

Y aquí es donde la gente se equivoca, el hecho de contratar los servicios de un técnico cualificado no supone un “ahorro” directo, pero puede aportarnos muchas ventajas que a la larga si que supondrán un ahorro significativo. Y esto os lo voy a explicar con algunas razones y ejemplos que nos hemos encontrado a lo largo de nuestra vida profesional.

La primera razón son los altos conocimientos en materiales y técnicas de constructivas que nos permiten dar soluciones adecuadas a cada tipo de proyecto, sabemos qué condiciones tienen que cumplir tanto de colocación, como de comportamiento a lo largo del tiempo, lo que supondrá un asesoramiento correcto, adecuado y que seguramente evitara futuros inconvenientes o desperfectos.

 

 

La segunda es que estos conocimientos adquiridos a lo largo de nuestra formación, tanto académica, como laboral y práctica de nuestra cualificación nos permiten llevar un control económico de la obra. Estos conocimientos nos ayudan a saber que partidas son susceptibles de modificación para llegar a unos costes más ajustados a nuestros clientes, saber que materiales tienen los mejores comportamientos dentro de unos costes, y saber que partidas pueden cambiar su forma para así abaratar costos.

 

 

La tercera es consecución de la segunda, ya que nuestra formación para la obra nos da una alta capacidad de organización y planificación, sabemos perfectamente cuales son los medios humanos y los materiales disponibles, lo que nos permite fijar un plazo que rara vez suele modificarse por razón nuestra.

 

 

La cuarta es el trato que caracteriza a nuestra cualificación, ya que esta formación nos capacita tanto para dirigirnos a los gremios como a los clientes. Partiendo del respeto conseguimos un trato cercano con un asesoramiento personalizado, ya que tenemos que ser el nexo entre los equipos de trabajo y los clientes, tenemos que ser la persona que transmita confianza, aquella que resuelva los problemas que se afrontan en el transcurso diario de una obra, una persona en la que se delega el sueño de una familia, una persona que te acompañara asesorándote con nuevas ideas, que te guiara, que comentara contigo todos los procesos informándote de los pros y contras de cada uno de ellos, y que estará a tu lado desde el principio hasta la entrega llave en mano del que será tu nuevo hogar, velando siempre por tus intereses.

 

 

La quinta está directamente relacionada con la cuarta y es que esta cercanía transmite la tranquilidad y seguridad que toda persona que se enfrenta a una reforma necesita. Ella no tiene por qué preocuparse del trato con los gremios, ni proveedores, no tiene que afligirse con la supervisión de los trabajos, ni de la recepción de materiales… Porque esa es nuestra función.

Todas estas razones se pueden englobar en una última, la profesionalidad que caracteriza a cualquier persona que trabaja en lo que le apasiona, en aquello a lo que ha dedicado su formación, aquello para lo que se ha preparado durante su juventud… La profesionalidad es la seña de cada uno de los técnicos competentes en sus respectivos campos, como reza el refrán “zapatero a tus zapatos”.

 

 

Para acabar y como resumen decir que la especialización de cada persona queda reflejada directamente en su trabajo, en su pasión al realizar dicho trabajo, ya que nadie mejor que uno mismo, para saber cuáles son las competencias y conocimientos profesionales que posee. Creo que  nadie en su sano juicio pondría su vida en manos de un carnicero para que le operase, si no que nos pondríamos en manos del médico-cirujano cualificado y específico de nuestra dolencia. Está claro que nadie sabe todo de todo, si no que cada persona se especializa un tema, y eso es lo bueno, porque trabajando conjuntamente en grupo podemos llegar a resultados fantásticos.

 

 

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